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Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña: hagamos análisis
API. Núm 48. 5/2011
 

Se ha cumplido medio año desde que se implantó el Registro obligatorio de Agentes Inmobiliarios de Cataluña y, desde el Colegio, queremos hacer balance de su puesta en funcionamiento. Tres colegiados nos han explicado cómo han tenido que adaptarse a las nuevas exigencias normativas y cuáles son las ventajas o los inconvenientes con los que se han encontrado.

 

FREDERIC COMAS
Inmo Fácil
(L’Hospitalet de Llobregat)

“La nueva ley nos ayuda a proyectar una imagen más profesional y digna del colectivo”

Inmo Fácil está situada en el barrio de Santa Eulàlia, en L’Hospitalet de Llobregat. En la entrada de la agencia figura, en un lugar bien visible, la placa identificativa que acredita a Frederic Comas como agente homologado por el Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña (AICAT). Le acompañan dos distintivos más: el de API colegiado y el de administrador de fincas colegiado.

Colocar a la vista de los clientes la placa con su número de AICAT es una de las acciones que ha emprendido este colegiado para adaptarse a los nuevos requisitos exigidos a los agentes inmobiliarios. Además, ha comenzado a incluir el sello distintivo del Registro en toda la documentación que la agencia utiliza para comunicarse con el público: notas de encargo, tarjetas comerciales, folletos publicitarios...

Para Frederic Comas, la creación del Registro y la regulación del ejercicio de la mediación inmobiliaria en Cataluña significan un paso adelante para los API, ya que “nos refuerza y nos guía hacia donde queremos ir: proyectar una imagen más profesional y digna del colectivo”. El problema es que la implantación de esta nueva normativa aún no se ha hecho notar. “La ley es buena, pero falta mucho para acabar de implementarla. El público en general no conoce el Registro ni sabe qué ventajas supone. Por otra parte, el intrusismo continúa existiendo en el sector y el trabajo para erradicarlo tenemos que hacerlo entre todos, los profesionales y las Administraciones públicas”.

Público desinformado

Comas afirma que prácticamente ninguno de sus clientes había oído hablar del Registro antes de visitar la agencia. Son él mismo y los trabajadores de la oficina quienes se encargan de informarlos. Les hablan de la obligatoriedad de registrarse, les comunican que disponen del número de AICAT, les explican sus derechos como consumidores y les facilitan el tríptico informativo elaborado por el Colegio sobre lo que hace falta saber a la hora de escoger un agente inmobiliario.

Para complementar esta labor, Inmo Fácil distribuye semanalmente por el barrio un folleto publicitario en el que anuncia algunos de sus inmuebles y destaca las ventajas que supone acudir a la agencia. “En el folleto explicamos que les ofrecemos más garantías que nadie porque contamos con número de AICAT, número de API colegiado y número de administrador de fincas colegiado”, comenta Comas. Y añade que los clientes acogen favorablemente estas garantías.

En su opinión, la difusión que pueda realizar cada agente inmobiliario, a nivel particular, sobre su condición de agente homologado debería ir reforzada por una importante campaña de comunicación desde la Administración pública. “Hay una gran labor informativa por delante. Que la gente se entere de que existe este Registro, que nosotros debemos cumplir unas obligaciones como agentes y que ellos pueden exigir unos derechos como consumidores”. Considera que “la ley servirá de poco si el público no la conoce”.

Pese a ser consciente de que el Colegio ya está trabajando en la difusión del Registro entre el público, Frederic Comas sugiere que la entidad podría apoyar a los colegiados de alguna otra manera extra. “Además de facilitarnos los trípticos, quizás nos podría ayudar a conseguir más publicidad realizando acciones de comunicación en la calle a través de vallas publicitarias o preparando carteles que pudiésemos colgar en nuestras oficinas”.

Contra el intrusismo

Otro tema que preocupa a Comas es que la nueva regulación no ha acabado con el intrusismo en el sector. “Algunos tenemos el número de AICAT y somos colegiados; otros, ni siquiera están registrados. En este sentido, seguimos igual que antes”.

El problema se ve agravado por el hecho de que no parece fácil comprobar si un agente inmobiliario está realmente homologado o no. En su web, la Agència de l’Habitatge de Catalunya ha puesto a disposición del público un listado de agentes registrados; el problema es que esta herramienta no acaba de funcionar con la corrección deseada. “Si no podemos consultar públicamente quién está en el Registro, perderemos transparencia y efectividad para defender los derechos de los consumidores”, advierte Comas.

Por otra parte, el colegiado cree que la Administración pública debería establecer un régimen sancionador práctico para aquellos profesionales que trabajan en el mercado inmobiliario sin cumplir los requisitos obligatorios. “El 10 de septiembre se puso todo en marcha; desde entonces, han pasado siete meses. Tú continúas tan profesional como antes, con la misma voluntad de dar buen servicio y garantías a los consumidores, pero ves gente que continúa haciendo prácticas que, a mi entender, son completamente ilegales”. En este sentido, Frederic Comas echa en falta más medios para controlar que se cumpla la normativa.

Entidades financieras


Ser un agente homologado por el AICAT puede suponer una garantía también para aquellas entidades financieras que busquen la colaboración de agentes inmobiliarios para comercializar sus inmuebles. “Explicar a las entidades financieras que nos hemos inscrito en el Registre i que cumplimos la legislación vigente al 100% ayuda mucho a que nos vean como gent profesional”, asegura Comas. “Otra cosa es lo que decidan después. Pero, si les hacemos ver que tenemos este título obligatorio, dudo mucho que escojan a alguien que no lo tenga”.

 

HÉCTOR GARCÍA
Hogava
(Martorell)

“Tenemos la oportunidad de que se vuelva a reconocer nuestra profesionalidad, pero nos lo tenemos que creer y ser los abanderados del cambio”

Adaptarse a la nueva regulación no ha supuesto un gran esfuerzo para Hogava. Como explica Héctor García, responsable de esta agencia inmobiliaria de Martorell, su manera de trabajar hacía tiempo que iba orientada hacia lo que se exige actualmente a los profesionales del sector. “Antes de que se aprobase la Ley del derecho a la vivienda, nosotros ya optábamos por utilizar notas de encargo”, asegura. La aprobación de la ley les ayudó, básicamente, a acabar de convencer a los vendedores más reticentes a aceptarlas.
 
Y es que conseguir que el cliente se acostumbrase a este sistema no fue fácil. “Le daba miedo firmar papeles y siempre ponía excusas”, comenta García. “Ahora empieza a ser consciente de ello y ya no pone trabas a una autorización de publicidad. Pero lo entiende más bien como una cuestión de protección de datos, no porque tú tengas que trabajar con su inmueble”. Una vez establecida oficialmente la nota de encargo, Hogava dio un paso más allá: cambió su política empresarial y decidió comercializar sólo inmuebles en exclusiva.

Más información

Así pues, las medidas que han tenido que adoptar en la agencia con motivo de la implantación del Registro han afectado básicamente a nivel de oficina. De entrada, han colocado la placa con el número de AICAT en la porta del local y han puesto a disposición de sus clientes los trípticos informativos que elaboró el Colegio. El objetivo es hacer que el consumidor sepa cuáles son sus derechos cuando trata con un agente inmobiliario.

Héctor García explica, además, que lleva los trípticos informativos y el código deontológico del Colegio cuando visita a sus clientes. “De esta manera ven que lo que les estás explicando es correcto. No lo dices tú porque te interesa como inmobiliaria, sino que hay alguien por encima de ti que lo confirma”. No obstante, cree que estas medidas resultan insuficientes para llegar al público. Sería preciso realizar una campaña informativa extensa: “Igual que se informó del cambio de velocidad o se recomendó no comprar peces pequeños, se debería aconsejar acudir a un profesional homologado parar comprar o vender un piso”, sugiere el colegiado. “Destinamos muchos años de nuestra vida a pagar lo que sería nuestra vivienda; creo que no se está dando a este tema la importancia que se merece”.

En este sentido, echa en falta más implicación en la difusión de la normativa por parte de las entidades que participaron en su creación. “El Colegio sí que ha hecho un gran esfuerzo: nos ha ayudado con los trípticos y con diferentes ponencias informativas”, especifica. “Pero creo que deberían involucrarse mucho más la Administración, las asociaciones de consumidores, los colegios profesionales y otras entidades que han tomado parte en el desarrollo de esta ley”.

Mayor seguimiento

Aparte de la falta de información, García considera que no se está haciendo suficiente seguimiento de los agentes inmobiliarios que operan en el mercado sin cumplir los requisitos o inscribirse en el Registro. Recuerda que, desde la Secretaria d’Habitatge, se pidió al colectivo que colaborase informando sobre los profesionales que no trabajasen correctamente. “Para poder denunciar a alguien, tengo que estar seguro de que esa persona no cumple los parámetros”, asegura. El problema es que no existen herramientas suficientemente desarrolladas para comprobar si un agente está homologado. Según el colegiado, en la web de la Agència de l’Habitatge de Catalunya no aparecen aún todos los profesionales inscritos; además, habría que hacer más visible el enlace al listado de agentes registrados. Así, pide a la Administración que “acelere el proceso de publicar en la web toda la información que tenga y la ponga a disposición de los profesionales y del público en general”.

A este colegiado le gustaría también que la Administración aclarase qué papel deben jugar las entidades financieras dentro del nuevo marco normativo, y que comprobase si realmente operan en el mercado inmobiliario en igualdad de condiciones que los agentes homologados. Eso significaría, pues, confirmar que los inmuebles que comercializan estas entidades estén a su nombre y, en caso de no estarlo, procurar que se inscriban en el Registro y cumplan los requisitos. “Y si no, que recurran a los profesionales para dejarnos hacer nuestro trabajo; evidentemente, de la mano de ellos”, propone. “Si tuviésemos el apoyo de los pisos de las entidades financieras, aunque tuviésemos que trabajar con unos honorarios más ajustados, seguramente podríamos reflotar el mercado”.

Cuestión de confianza

Héctor García se plantea qué más puede hacer el colectivo para sentirse reconocido ante el público. “Quizás deberíamos elaborar una especie de libro de estilo en el que se analizase cómo queremos tratar a los clientes, cómo les queremos asesorar. De esta manera, los consumidores verían que realmente vamos todos a una”. Considera que el Colegio ha intentado marcar una pauta en esta línea con gestos como la creación de la figura del delegado comarcal o la potenciación de apionline.cat.

En este sentido, para García supone un factor importante el hecho de poder utilizar el portal inmobiliario del Colegio, apionline.cat, como herramienta para compartir inmuebles. “En Hogava trabajamos los inmuebles en exclusiva de cara al cliente, pero los compartimos al 100% con el resto de colegiados a través del portal. Con este sistema, la única diferencia es que el cliente no tiene que ir oficina tras oficina para poner en venta su inmueble”. Cree que éste es el camino a seguir para no continuar trabajando en un mercado de subasta constante, para conseguir que los consumidores vean un rasgo diferencial en el colectivo y se lo tomen en serio. “Debemos creernos que compartir inmuebles nos hará fuertes”.

Se puede trabajar de otra manera: es la conclusión a la que llega Héctor García. Lo único que falta, pues, es creer que esto puede beneficiar al colectivo. “Tenemos la oportunidad de hacer que se vuelva a reconocer nuestra profesionalidad. No la podemos dejar escapar”, asegura. “Pero, para que ello sea posible, nos lo tenemos que creer realmente nosotros mismos. Tenemos que intentar ser nosotros, agencia por agencia, los abanderados de este cambio”.

 

MERCEDES BLANCO
Fincas Blanco
(Barcelona)

“Si queremos dignificar la profesión, tenemos que aplicar la ley correctamente”

La inmobiliaria Fincas Blanco tiene oficinas en Barcelona y en diferentes poblaciones del área metropolitana. Desde su agencia del barrio de Les Corts, en la ciudad condal, Mercedes Blanco explica qué ha hecho esta empresa para comunicar a los consumidores que cumple las nuevas exigencias normativas y que está inscrita en el Registro.

En seguida que reciben las placas con el número de AICAT, las colocan en un lugar visible en cada oficina. En la agencia de Les Corts, por ejemplo, la placa preside la zona de recepción. Además, hacen constar que son agentes registrados en todas partes donde lo pueden incluir: tarjetas comerciales, catálogos publicitarios y, muy pronto, también en su web. Por otra parte, han informado a su personal sobre esta normativa para que lo pueda transmitir a los clientes. “Es una muestra de nuestra profesionalidad: les hacemos ver que les ofrecemos garantías como empresa de intermediación inmobiliaria”, asegura Mercedes Blanco.

Y es que, para los responsables de la inmobiliaria, la implantación del Registro ofrece más seguridad jurídica y económica al consumidor. Así pues, es preciso hacérselo saber. “Queremos que, si el consumidor viene a una agencia inmobiliaria que cumple la normativa, no venga sólo porque le ofrecemos un servicio”, dice esta colegiada. “Queremos que venga también porque cuenta con la garantía de un seguro de caución que le ampara si entrega un dinero y de un seguro de responsabilidad civil que cubre cualquier incidente que pueda surgir en la operación”.

Los inconvenientes

El problema es que el cliente aún no conoce esta normativa. Y no tener constancia de ello implica, según Mercedes Blanco, que el cliente no necesariamente escogerá a un agente inmobiliario concreto porque esté registrado: quizás elegirá a algún agente que no cumple los requisitos. “Por mucho que nosotros le informemos, como no exista una sensibilidad por parte de otros medios, el cliente acudirá al agente que tenga más cerca y que le venda el piso”, advierte José Blanco.

Por otra parte, Mercedes Blanco afirma que, de acuerdo con el decreto que regula la actividad de la mediación inmobiliaria en Cataluña, la obligatoriedad de inscribirse en el Registro no afecta a aquellos agentes inmobiliarios que actúen en el territorio catalán desde el resto del Estado español o desde algún país de la Unión Europea. Considera, sin embargo, que ellos también deberían cumplir la ley. “Debería ser de obligado cumplimiento que acudan a un profesional homologado de Cataluña para colaborar o compartir esta operación”, sugiere.

Medidas de protección

Vista la situación, en Fincas Blanco creen que la Administración debería tomar medidas para proteger al colectivo. La primera medida sería comunicar al consumidor que existe el Registro. La segunda, hacer un mayor seguimiento de su implantación: agilizar los procesos y procurar que la información que se ofrece al público sea válida y se acceda a ella fácilmente.

“Ahora mismo, encontrar a los agentes registrados por Internet es una odisea”
, comenta Mercedes Blanco, haciendo referencia a la web de la Agència de l’Habitatge de Catalunya. En su opinión, el listado de agentes homologados no aparece suficientemente destacado en la web. Además, la información no está actualizada: “Como mínimo, debe ofrecer información correcta; es decir, que los agentes consten bien. Nosotros tenemos una oficina registrada que no aparece”.

Una profesión respetada

José Blanco hace balance de su larga trayectoria en el sector inmobiliario. “A finales de los años 70 había un respeto absoluto por nuestra profesión, pero quedó muy diluido con la liberalización del mercado”, explica. “Tendremos que hacer un esfuerzo para devolver al sector ese carácter de respeto y de profesionalidad”.

En esta línea, Mercedes Blanco defiende la profesión del agente inmobiliario como una de las más importantes: “Ayudamos a las familias a encontrar su hogar. Eso lo hacen uno, dos o tres veces en la vida”. Y destaca a los Estados Unidos como ejemplo a seguir por su profesionalización. “Allí, si quieres realizar una operación de intermediación inmobiliaria, sólo se te ocurre recurrir a un agente homologado”, afirma.

Mónica Blanco apunta, por su parte, una sugerencia: que el agente inmobiliario tuviese una consideración profesional similar a la de un médico o un arquitecto. “La idea sería que cualquier persona que quisiera realizar una transacción inmobiliaria tuviese que acudir a la notaría acompañado de un agente que presentase su número de AICAT”, explica.

Sea como sea, Mercedes Blanco lo tiene claro: “Si queremos dignificar la profesión, tenemos que aplicar correctamente la ley”. José Blanco mira más allá. Recordando el carácter pionero de la normativa y el objetivo de conseguir que se aplique también al resto del Estado, señala que “si la ley no tiene aquí la importancia que se pretendía, será muy difícil que la tenga fuera”.

 
ACCIONES COLEGIALES PARA DIFUNDIR EL REGISTRO

El Colegio ha puesto en marcha diferentes iniciativas para dar a conocer el Registro de Agentes Inmobiliarios de Cataluña incluso antes de que entrase en funcionamiento. En su momento organizó algunas sesiones informativas de carácter público, en las que representantes del Colegio y de Adigsa explicaron cuáles eran los nuevos requisitos para ejercer la actividad de la mediación inmobiliaria en el territorio catalán y qué suponía la creación del Registro obligatorio. Entre estas sesiones destacaron una jornada informativa en el CaixaForum, celebrada cuando se acababa de aprobar la normativa, y una conferencia en Barcelona Meeting Point, que tuvo lugar poco después de finalizar el período de inscripción en el Registro.

Además, desde el Colegio se han hecho llegar a los medios de comunicación generalistas y específicos del sector diversas notas de prensa en las que se anunciaba la creación del Registro y se analizaban las características del nuevo marco legislativo para los agentes inmobiliarios. En este mismo sentido, Joan Ollé, presidente del Colegio, ha participado con sus declaraciones en diferentes artículos y reportajes periodísticos que trataban el tema.

Para apoyar a los API en sus agencias inmobiliarias, la institución ha elaborado unos trípticos explicativos que orientan el consumidor sobre qué es preciso saber a la hora de elegir un agente inmobiliario. Estos trípticos, que ya se han repartido entre los colegiados, incluyen información sobre el Registro y sobre los requisitos que se le pueden exigir a un agente que ejerce su actividad en Cataluña. También indica cómo comprobar si un agente inmobiliario está homologado, a través del distintivo, y aclara que los API colegiados cumplen todos los requisitos exigidos.

Finalmente, el Colegio y el Registro de la Secretaria d’Habitatge i Millora Urbana han puesto en marcha una campaña de publicidad conjunta en las emisoras de la Cadena SER para difundir la existencia del Registro entre la población. La campaña contempla la emisión de varias cuñas publicitarias diarias durante todo el año. Estos mensajes ayudarán también a potenciar el prestigio del colectivo de API y a consolidar el liderazgo del Colegio como institución de referencia en el sector de la mediación inmobiliaria y como principal interlocutor con las Administraciones públicas.

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